Entrenamiento a realizar para hacer el Camino de Santiago

El Camino es una aventura para descubrir y divertirse. Pese a esto, no hay que olvidar que la carga física y el esfuerzo son una parte fundamental de la peregrinación.

Aunque consideramos la marcha hacia Santiago como algo competitivo y asociado a la superación, sí que es importante tener en cuenta que si nuestras condiciones físicas son buenas disfrutaremos más de las etapas.

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Estar preparados físicamente es la mejor manera de olvidarnos de la fatiga, las ampollas y los problemas con los pies. Por lo tanto, creemos que el entrenamiento es una fase previa totalmente necesaria.

Si no estamos muy acostumbrados a andar, al principio deberemos empezar con paseos cortos, que se irán alargando poco a poco.

Los fines de semana son ideales para aprovechar este tipo de escapadas. Cuanto más se parezca la zona de entrenamiento con el Camino de Santiago real, más fácil nos será trasladar el entrenamiento a la vida en el Camino.

Por ello, entrenar en el monte es muy aconsejable. Habituarnos a las condiciones auténticas del Camino, a sus subidas y bajadas, es fundamental.

¿Cuál es el límite de nuestro cuerpo?

Este tipo de entrenamiento nos ayudará a determinar cuál es la distancia que estamos preparados a cubrir cada día. Los últimos días de entrenamiento conviene simular todavía mejor las circunstancias del Camino: cargar la mochila con peso y acostumbrarse a andar con ella es un ejercicio muy positivo.

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