Tras el descubrimiento del Sepulcro de Santiago miles de fieles quisieron rendirle culto al Apóstol, así nació el Camino de Santiago

sepulcro santiago

No cabe duda de que uno de los inicios de la tradición Xacobea de realizar el Camino de Santiago fue el hallazgo de la propia tumba del apóstol Santiago que da nombre al propio camino. Cuenta la leyenda que, a mediados del siglo IX, bajo el reinado del rey Alfonso II el Casto, de la dinastía de los Austrias, un ermitaño llamado Pelayo comenzó a escuchar voces celestiales y ver luces extrañas en la parte más densa del bosque de Libredón. Siguiendo su instinto y las señales, Pelayo se acercó para descubrir que era lo allí había.

Ante la presencia de estas luces y fenómenos extraños, este ermitaño dio a conocer la noticia que llegó hasta los oídos del propio obispo de Iria Flavia, el obispo Teodomiro, quién decidió investigar sobre este asunto mandando abrir brecha en el bosque para ver lo que allí había, para más tarde anunciar que en ese mismo lugar se encontraban los restos de Santiago el Mayor junto con los de sus dos discípulos, Atanasio y Teodoro. Tras el descubrimiento el obispo Teodomiro ordeno guardar 3 días de ayuno en honor descubrimiento.

Esta noticia sobre el descubrimiento del Sepulcro de Santiago atrajo a creyentes cristianos de todo el mundo y el culto al Apóstol se extendió tanto que cientos de peregrinos comenzaron a realizar el camino hasta el lugar donde se encontraba la propia tumba, creándose así las diferentes rutas del Camino de Santiago.

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